¿El Madrid tercero en la Liga?
A los críticos irredentos del italiano habría que espetarles dos perlas del refranero español: «Obras son amores y no buenas razones» y «algo debe tener este agua cuando la bendicen». Dicho todo lo cual hay que reconocer que este año no está siendo el pasado. Y eso que, de momento, continúa vivo en las tres grandes competiciones, además de haberse metido en el bolsillo un Mundialito que para mí no deja de ser una boutade de la FIFA para sacar pasta, es mejor un Madrid-Celta que un Madrid-Al Hilal. Lo de la Copa lo tiene al alcance de la mano pese a que el equipo de mi pueblo, Osasuna, no es la perita en dulce que se antoja en el imaginario colectivo madridista. El plantel del para mí mejor entrenador de Primera, Jagoba Arrasate –es imposible conseguir más con menos–, es francamente bueno en defensa pese a que en ataque estén a años luz del Madrid. Pero si sorprenden con un tanto en los primeros minutos y se encierran, los blancos las pueden pasar canutas. Es un equipo ordenado tácticamente como pocos y peleón como ninguno. Sea como fuere, la Copa sería triste palmarés para un conjunto que aspira a todo.
La Champions es perfectamente posible si se superan esas semis que constituyen la final anticipada: el que salga adelante se hará con La Orejona en Estambul. Ni Inter ni Milan llegan a la suela de los zapatos a City o Madrid. Me da que todo va a depender de ese factor Haaland que es el mejor pelotero del planeta. El problema ha sido la Liga, una Liga que tenían en el bote, o casi, antes del Mundial y que tiraron por la borda entre enero y febrero y no precisamente contra el mejor Barça de la historia. Hasta ahí todo dentro de lo normal, básicamente, porque no se puede ganar todo siempre. Sucede que el Atlético está ya comiéndoles la oreja. Dos puntos no es nada. Lo cual provoca miedo de verdad en el madridismo porque eso de verte superado por el vecino de enfrente sienta entre mal y peor. Avancé en «El Chiringuito» que Simeone ha vaticinado a los suyos su convicción de que terminarán subcampeones. El Cholo no habla al tuntún, lo hace tras haber analizado compulsivamente –como es él– el calendario. Y puede que no le falte razón: su eterno rival tiene que salir a San Sebastián mañana, a Valencia frente a un conjunto local que se estará jugando la vida y a Sevilla frente a los de un Mendilibar que siempre juega a cara de perro contra los blancos. Los colchoneros lo tienen mucho más sencillo con tan solo una visita complicada: a Villarreal la última jornada. Lo de ser segundo o tercero en la Liga es lo mismo a efectos Champions, pero no en el prestigio. Carletto debe espabilar porque si no gana nada, tendrá que hacer las maletas, hipótesis tampoco descartable si su único título es la Copa del Rey. Y no digamos ya si a este marrón le añadimos un sorpasso colchonero. Entonces, ardería Troya...
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