Marco Pérez: Inflación y finanzas públicas
Sigue la buena racha para los ingresos públicos, ya que en adición al importante incremento en el precio del petróleo, que al primer semestre del año le está proporcionando al Gobierno Federal mayores ingresos petroleros con relación a los presupuestados, ($52.7 mmp) ya que el precio del petróleo se proyectó en $55.1 dólares por barril, y ha sido superior a los $90 dólares, es ahora la mayor inflación la que está incrementando la recaudación tributaria en general, particularmente del ISR.
En efecto, las cifras oficiales que se reportaron al mes de Junio, a pesar de la fuerte caída en la recaudación del IEPS federal a las gasolinas y al diesel, que la estiman en menos $163.4 mmp, la recaudación total fue superior a la calendarizada para el primer semestre del año en $8.8 mmp, gracias a la mayor recaudación en otros impuestos, principalmente del ISR.
Este incremento en recaudación de impuestos, ocurre incluso a pesar de que la economía está creciendo por debajo de los proyectado, (1.9 por ciento real, versus un 4.2 por ciento esperado) debido a que aumento en la inflación es de mayor magnitud, casi 6 puntos porcentuales por arriba de lo estimado para este año.
Es importante señalar que mientras el impacto favorable del mayor crecimiento económico en la recaudación, tiene un efecto diferenciado y no necesariamente proporcional, ya que depende de cuáles son los sectores con mayor crecimiento, así como del dinamismo de la economía informal, que no paga impuestos, la mayor inflación impacta de manera más directa al pago de los tributos.
El ejemplo más claro es la recaudación del ISR, ya que los pagos provisionales están en función de los ingresos facturados por las personas morales, (aún y que no estén cobrados), y estos se incrementan junto con la inflación, de manera lineal, por lo que hay un impacto directo y proporcional en mayor recaudación.
Por otro lado, en el caso de personas físicas, éstas no pagan con tasa fija como las personas morales, sino con una tarifa progresiva, que crece más que proporcionalmente que los ingresos y los aumentos en salarios, causando un ISR superior, más que en términos proporcionales.
De hecho, la recaudación reportada de ISR aumentó en $136.7 mmp con relación a la calendarizada al primer semestre del año, un incremento de 12 puntos porcentuales, muy superior a la mayor inflación registrada.
Sin embargo, es importante señalar que esta tarifa progresiva que se aplica actualmente a las personas físicas, tendrá que ser reducida posteriormente, al acumularse un 10 por ciento de inflación, por lo que eventualmente, este aumento coyuntural en el pago del ISR sería revertido.
En el caso del IVA y del IEPS distinto a las gasolinas, si bien los mayores precios deberían conducir a un mayor pago del tributo, de manera proporcional, la diferencia es que para materializar el mayor pago del tributo, se debe tener el ingreso suficiente para sufragarlo, si no, no habría mayor recaudación de impuestos.
Es por eso que en el caso del IVA, el segundo impuesto con mayor importancia, el aumento en recaudación fue de solo $14.6 mmp más que lo calendarizado, lo que representa solo un 2.4 por ciento de aumento, cuando la mayor inflación ronda los 6 puntos porcentuales.
En el total de ingresos tributarios, considerando el impacto de la mayor inflación y del menor crecimiento de la economía, se señaló que el resultado superavitario fue de $8.8 mmp, a pesar de la menor recaudación del IEPS a las gasolinas, lo que pone de manifiesto que se pudo compensar la totalidad del costo de los estímulos fiscales a las gasolinas, con mayor recaudación, sin necesidad de utilizar los ingresos excedentes del petróleo, que se reportan de solo $51 mmp incluyendo ya a Pemex, que presenta ingresos excedentes negativos, netos del mayor costo de las gasolinas importadas.
Por el lado del gasto, la inflación también presenta otro efecto favorable para las finanzas públicas, ya que el gasto programable aprobado no está “indizado” a la inflación, por lo que el margen de ingresos adicionales que proporciona la mayor inflación, netos de mayores pagos de intereses y de participaciones, ayuda a mejorar el balance presupuestario, por lo que en este sentido, se puede afirmar que la mayor inflación representa otro “anillo al dedo” para las finanzas públicas y la 4T.
Es decir, continúa la “buena racha” de eventos exógenos que mantienen razonablemente en línea los resultados presupuestales, ya veremos que pasa en 2023 y en 2024, con los sobregiros en las obras insignia de la 4T.