Murió Mijail Gorbachov, último presidente de la URSS
Mikhail Gorbachov en una fotografía de archivo. Flickr / Veni Markovski
Mijail Gorbachov, quien terminó la Guerra Fría sin derramamiento de sangre pero no pudo evitar el colapso de la Unión Soviética, falleció el martes a la edad de 91 años, dijeron las agencias de noticias rusas citando a funcionarios del hospital en donde era atendido por una enfermedad hace semanas.
Gorbachov, el último presidente soviético, forjó acuerdos para la reducción de armas con Estados Unidos y alianzas con potencias occidentales para eliminar el Telón de Acero que había dividido a Europa desde la Segunda Guerra Mundial y lograr la reunificación de Alemania.
Se le reconoció internacionalmente el negarse a usar la fuerza contra las protestas a favor de la democracia en Rusia.
Cuando las protestas pro democráticas se extendieron por las naciones del bloque soviético de la Europa oriental comunista en 1989, se abstuvo de usar la fuerza, a diferencia de los líderes anteriores del Kremlin que habían enviado tanques para aplastar los levantamientos en Hungría en 1956 y Checoslovaquia en 1968.
Un intento fallido de revitalizar el comunismo en la Unión Soviética
“La era de Gorbachov es la era de la perestroika, la era de la esperanza, la era de nuestra entrada en un mundo libre de misiles… pero hubo un error de cálculo: no conocíamos bien a nuestro país”, dijo Vladimir Shevchenko, quien dirigió la oficina de protocolo de Gorbachov cuando era líder soviético.
Al convertirse en secretario general del Partido Comunista Soviético en 1985, con solo 54 años, se había propuesto revitalizar el sistema introduciendo libertades políticas y económicas limitadas, pero sus reformas se salieron de control.
Su política de ‘glasnost’ -libertad de expresión- permitió críticas antes impensables al partido y al Estado, pero también animó a los nacionalistas que comenzaron a presionar por la independencia en las repúblicas bálticas de Letonia, Lituania, Estonia y otros lugares.
No gozaba de gran popularidad a lo interno de Rusia, y en algunos sectores de la sociedad se le consideraba un traidor a la causa soviética y un antipatriota.