Nuestra imagen habla de nosotros, ¡cuídala!
Nuestro aspecto proyecta en los demás nuestra personalidad, nos define, es un elemento básico de comunicación en el que no es necesario que intervenga ni la palabra ni la voz para trasmitir buena parte de nuestra esencia. Es por ello que cuidarlo ha de ser una de nuestras prioridades, de lo contrario podríamos ofrecer una impresión equivocada.