Revuelo por el acuerdo del Cervantes para formar a los familiares de diplomáticos como profesores de español
El convenio, que fue firmado realmente el pasado jueves por el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, y la presidenta de la Asociación, Lourdes Gutiérrez, tras seis meses de conversaciones, prevé así convertirse en una «oportunidad única para los asociados» de AFDSERVEX, según declaraciones de la presidenta a 'The Diplomat in Spain'. «La AFD sigue avanzando y firmando más acuerdos tanto con colegios, universidades como instituciones».
El @InstCervantes y la Asociación de Familias de Diplomáticos y Funcionarios del Servicio Exterior promoverán la colaboración académica y cultural y, en especial, la formación de los miembros de AFDSERVEX como profesores de español como lengua extranjera #ELE y su certificación. pic.twitter.com/0d1nUo0Se8
— Instituto Cervantes (@InstCervantes) June 11, 2021
La AFDSERVEX es una asociación «sin ánimo de lucro, no político y no corporativista, fundada en 1984 por cónyuges de diplomáticos que trabajan voluntariamente para promover y defender los intereses de los cónyuges y sus familias en el Servicio Exterior», según se puede leer en su página web. Entre los puntos por los que lucha están el «reconocimiento de la labor del cónyuge en las representaciones exteriores, facilitar el trabajo del cónyuge, excedencias por acompañamiento al cónyuge (sin sueldo pero con la posibilidad de cotizar) o gastos de instalación».
Este acuerdo ha sucitado varias críticas entre los miembros de la red social Twitter. «De profe de español, el hijo del embajador. Que en Berlín o en Roma estamos faltos de españoles con estudios. Menudos huevazos tenéis», ha dicho un usuario. O «me parece vergonzoso que en vez de dar oportunidades a quienes no pueden llegar por 'estatus social', se premie a quien ya de por sí tiene privilegios», «tengo el máster de ELE pero no tengo ningún familiar diplomático...», o « viva la meritocracia. Menos mal que el director es de izquierdas», o «siempre va bien dedicar las instituciones que pagamos entre todos para lo importante, como garantizar que las familias diplomáticas se saquen un sueldecillo extra y tengan ventajas varias, porque sufren mucho, o «con la endogamia diplomática y cultural, seguimos para bingo. Está claro que sí papá y mamá no están bien posicionado, da igual lo que hagas que no tienes hueco. Muy triste que esto ocurra especialmente en el ámbito de la cultura»... y varios más. En otro sentido, un comentarista ha tuiteado: «Por fin. Ya lo empezamos en Jerusalén y dio un resultado fantástico».