Muere Adrián Campos, impulsor de la F1 en España y mentor de Alonso
Fue Alejandro Agag, el CEO de la Fórmula E y compañero de viaje de Campos en numerosas iniciativas relacionadas con el motor, quien ofreció la triste noticia en las redes sociales. Luego lo confirmó la escudería Campos Racing, que fundó Adrián hace décadas y de la que era presidente: «Su corazón dejó de latir, pero su memoria será el motor que nos mantendrá a todos luchando por seguir su legado... Descanse en Paz».
Nacido en Alzira el 17 de junio de 1960, Adrián Campos fue el primer piloto español que concluyó entre los tres primeros en un campeonato internacional de Fórmula 3, obteniendo para Volkswagen Motosport un tercer puesto en el campeonato alemán.
Desde ahí dio el salto al equipo cenicienta de la Fórmula 1, Minardi, donde también corrió Luis Pérez Sala y donde debutó Fernando Alonso en la máxima categoría del motor. Minardi, con Campos, se convirtió en el vivero y trampolín para los españoles que aspiraban a correr en la F1. Al abrir esa puerta, el expiloto valenciano ayudó a todos los que vendrían por detrás. Con los italianos debutó Campos, puesto 16, en el Gran Premio de Brasil de 1987. En la Fórmula 1 entre 1987 y 1988, contó con 17 participaciones.
Su trayectoria posterior como piloto estuvo relacionada con el Campeonato de España de Turismos (CET), campeón en 1994, y las 24 Horas de Le Mans, entre otras modalidades.
Una de sus ocupaciones primordiales en tantos años dedicados al automovilismo fue fomentar la cantera. Por sus escuderías y sus coches pasaron gran parte de los pilotos en España, Marc Gené, Antonio García, Roldán Rodríguez, Roberto Merhi y tantos otros.
Pero el gran sueño de Adrián era ser propietario de un equipo de Fórmula 1, el primero en España. Lo intentó en 1992 al fundar la escudería Bravo F1. A partir de ahí creó su propio equipo de categorías inferiores, Adrián Campos Motorsport, que tuvo diversas denominaciones y socios, entre ellos Alejandro Agag.
También fue el impulsor del Hispania (luego HRT), proyecto español que estuvo tres temporadas en la Fórmula 1 desde 2010 a 2012 al aprovechar el boom que generó Fernando Alonso en nuestro país. Consiguió una licencia en F1 arropado por el aval de Pau Gasol y Jorge Garbajosa, entre otros, y luego cedió los derechos al empresario murciano José Ramón Carabante, con quien no llegó a entenderse. Incluso ahora, incansable, con la limitación de presupuestos en la F1, trataba de dar vida a un nuevo proyecto de Fórmula 1 en versión española asociado a nuevos colaboradores.
Una de las facetas más reconocibles de Adrián Campos fue su estrechísima relación con Fernando Alonso al comienzo de la carrera del asturiano. Fue uno de los descubridores del piloto estrella. Lo integró en su equipo y se convirtió en su mánager personal. Juntos llegaron hasta Flavio Briatore, con quien Campos mantenía un vínculo en el automovilismo, y entre los tres despegaron en la historia conocida. Briatore fichó a Alonso para Renault, lo cedió a Minardi para su debut en la Fórmula 1 (igual que Campos) y a partir de una fecha indeterminada, sus caminos se separaron. Alonso le ofreció el puesto de mánager a su actual mano derecha, Luis García Abad, que era uno de los patrocinadores del ovetense con la empresa LeasePlan.
En el tránsito hacia el estrellato mundial del asturiano, disfrutó mucho de su talento en el recorrido hasta la Fórmula 1. Aunque ya no estaban juntos, siempre recordaba aquella primera carrera en Australia, circuito Albert Park en Melbourne. «Me parece, Adri, que aquí no vamos a ser los jefes», le decía Alonso con el último coche de la parrilla. «Ya veremos», le contestaba siempre Campos, convencido del enorme potencial que atesoraba su entonces pupilo.
Tipo de carácter, con mucha determinación ante la adversidad, siempre amable y respetuoso con los demás, sensato interlocutor y activo pensador de planes e ideas, Campos siempre tenía una taza de café o un plato para acompañar en su mesa cuando se le visitaba en el campamento de su equipo en la F2, la segunda división de la F1 donde dirigía a su equipo. Entrañable personaje, comprometido con su deporte, siempre ligado a su tierra (Alzira), se fue con 60 años. Descanse en paz.