El Granada le endosa un set al Navalcarnero
El encuentro, como si de otra época se tratara para los andaluces, comenzó con el sonido del fútbol regional. El bombo retumbaba y los gritos de los 400 aficionados que salpicaban la grada auguraban una noche "hostil" para el Granada. Césped sintético, publicidad local, tacos de goma y gente en los balcones. Sin embargo, la tarde albergaba unos octavos de final del torneo del ko, el nuevo formato a partido único de la Copa del Rey. Y el Granada bajó al barro y maniató a un Navalcarnero en los aspectos del juego en los que las fuerzas podían igualarse. Los nazaríes vencieron cada duelo directo, cada segunda jugada; jugaron de memoria y llegaron demasiadas veces a la portería de Néstor. Volvieron a ser un equipo; un grupo en el que nadie destaca pero todos, sin excepción, suman.
Germán aprovechó un saque de esquina bien botado al segundo palo por Fede Vico y puso por delante a los visitantes en el minuto 9. Desde ese instante, el Granada se calmó y empezó a jugar con criterio. Fue cuando Fede Vico y Alberto Soro demostraron la enorme diferencia de calidad entre una plantilla de Europa League y un buen equipo de Segunda B. Minutos después anotaron ambos. Soro remató a placer un trastabillado pase de la muerte de Quini, tras una gran jugada del lateral izquierdo. Vico empaló un gran zurdazo cruzado tras una fenomenal asistencia del hombre de la noche, el jugador que firmó una obra de arte en la siguiente jugada, Roberto Soldado. Corría el minuto 34 cuando Molina prolongó un envío directo de Aaron. La pelota cayó en pies de Soldado, que vio adelantado a Néstor y dejó para el recuerdo una sutil y estética vaselina que rememora el legendario "cucchiaio" de Francesco Totti: merece la pena ser vista una y otra vez. Un 4-0 en el marcador y partido finiquitado.
Nada les salió a los locales. El ambiente festivo se disipó por completo tras el tercer gol nazarí. Solo el talentoso mediocentro David Rodríguez estuvo a la altura del choque en las filas del Artístico Navalcarnero, tratando de poner orden y fútbol en la medular rojiblanca. Tampoco fue el día del delantero estrella del club madrileño, Juan Esnaíder (hijo del histórico ariete argentino), que no gozó de ninguna oportunidad reseñable de gol. Ayllón sustituyó a ambos en el descanso pensando en el importante próximo encuentro ante el Getafe B en la división de bronce.
La segunda parte, carente de tensión, fue una resaca del cuarto gol visitante. Llegaron los cambios en el conjunto nazarí y anotó hasta Dimitri Foulquier. Jorge Molina puso el final 0-6 en el marcador, cerrando así una gran actuación colectiva.
Se acabó el sueño para el CDA Navalcarnero. El Granada avanza a cuartos de final y sigue vivo en todas las competiciones. Los de Diego Martínez tienen donde creer.