Caso Acuamed, año 6: ¿una Justicia ciega?
Hace unos días hemos conocido las últimas novedades relativas al ‘caso Acuamed’, la presunta trama fraudulenta de adjudicación ilícita de obras a una decena de empresas, dándose por hecho en su momento, hace más de un lustro ya, que se trataba de una organización ligada a ‘hombres del PP’.
El juez García Castellón ha acordado el sobreseimiento de la imputación de un directivo de Acciona afirmando que, sencillamente, “resulta insostenible”, en la medida en que ese alto cargo “no tenía conocimiento detallado de lo que se ejecutaba en cada una de esas obras, atendida su posición jerárquica en la empresa”; tampoco en la desaladora de Torrevieja, una de las más grandes de Europa, bajo sospecha aquí.
Resulta alarmante que, tras más de cinco años de pesquisas, con la Fiscal Anticorrupción de la causa, Inmaculada Violán al frente, ni siquiera se haya llevado a cabo una pericial que pudiese justificar los sobrecostes y, por tanto, el delito. Pero, sin embargo, la sombra de éste ha pesado y sigue pesando no sólo sobre los directivos implicados en la causa sino sobre el propio director general de Acuamed, Arcadio Mateo.
Como bien apunta el juez, con un señalamiento contra una persona tan demorado en el tiempo, esa imputación se convierte en “contraria a la presunción de inocencia”, por no existir pruebas hasta hoy de dolo o culpa ni de conocimiento de los hechos considerados ilícitos.
A pesar del formidable ruido mediático que se produjo en tiempos del gobierno de Rajoy, y la consiguiente e indiscriminada cacería mediática, tristemente rutinaria en este tipo de expedientes, el ‘caso Acuamed’ parece no avanzar; sin condenas a los ‘hombres del PP’ y sin investigación aún a alguno de ‘los hombres del PSOE’. Todo, a costa de daños irreparables sobre la figura de los investigados. ¿Es ésta la Justicia que, como Estado democrático y de Derecho, queremos y merecemos?