Lázaro Fernández, una vida dedicada a las recreativas, los juegos de lucha y la música
Mi primera partida fue en el bar Detroit de mi calle, que tenía
Sus padres compraron un Amstrad CPC para él y su hermano y, como la mayoría de chavales que lo pedían para estudiar, lo utilizaron sobre todo para jugar, aunque en Fernández siempre primaba el deseo de saber cómo funcionaban los videjuegos, la parte física de las máquinas que los hacían funcionar. Pero, pese a tener el microordenador en casa y haber aprendido nociones de Basic, lo que más llamaba su atención eran las recreativas, en un tiempo en el que cualquier niño podía entrar a un bar a jugar con las máquinas arcade y buena parte de la chiquillería de un barrio se concentraba en los salones recreativos.
En el inicio de todo esto tú podías tener un Amstrad en tu casa, incluso si tenías pasta podías tener un Amiga, pero bajabas a los salones recreativos y lo que tenías en casa era una mierda comparado con lo que podías tener en los recreativos·, afirma Fernández. El vivía en Alcorcón de pequeño y, nos explica, me metía en todos los bares en los que veía una máquina a ver cuál era, si la habían actualizado y también visitaba los salones recreativos de la zona que era una cantidad absurda, quizás 20, 25 o 30 que conocía hasta perder la noción del tiempo viendo las máquinas, sobre todo de los juegos de lucha.Los domingos quedábamos en unos recreativos llamado VideoGame de Alcorcón; de hecho, una de las recreativas que tenían la tengo yo, me la dio el jefe. Imagina la de dinero que nos hemos dejado allí, cuenta entre risas. Es de esas pequeñitas con pantalla apaisada, preciosa. Tengo varias placas para ella:
Los recreativos han sido mi academia, afirma, siempre en compañía de su amigo Mario Amor Lo conocí en los recreativos jugando al primer
Además de con la práctica, mejoró en los juegos de lucha gracias alas revistas que importaba y a GameFAQs, una página famosa en un incipiente internet por las guías de juegos que subían otros usuarios. Me bajé los combos del primer
Con esta pasión hacia las máquinas y sus entrañas no es de extrañar entonces que decidiese estudiar Formación Profesional en la rama de Electrónica. A través de un amigo supo la manera de convertir la SNES PAL en una NTSC, hacerla más rápida y que se viera a pantalla completa; ese mismo amigo le puso en contacto con la revista Superjuegos, editada por Zeta, y estos le llamaron para que se encargase de las consolas de la redacción.
Gracias al director de la revista, Marcos García, consiguió trabajo temporal cuando salió Nintendo 64 en Japón; la consola llegó a Europa medio año después pero Nintendo habilitó una planta para que los usuarios del Club Nintendo que lo solicitasen pudieran probar algunas novedades de SNES como
Con la revolución de los 32 bits empezaron las conversiones de recreativa, la fiebre de
Es famosa la guía que escribió en Superjuegos sobre
Compaginó el trabajo en Superjuegos y, más adelante, con el de la Revista Oficial PlayStation editada también por Zeta, con otros como el de la distribuidora Virgin Play, donde desempeñó distintas funciones, desde soporte técnico (por entonces era habitual que las empresas tuvieran un servicio de atención al cliente para ayudar a los jugadores a superar algunas fases en las que se hubieran quedado atascados) a la confección de manuales o ayudar a organizar eventos. En aquella época desempeñó trabajos de lo más variado, incluso poner copas en un bar.
En 2008 Unidad Editorial decidió crear Marca Player, con Gustavo Maeso como director, y le ofrecieron al entrevistado ser redactor. Fernández dejó Zeta tras casi 15 años en Superjuegos y la revista de PlayStation. La aventura duró casi cuatro años, hasta el cierre de la revista. El papel empezaba ya a renquear y no era una revista que llevara toda la vida y tuviera un grupo de fans importante, pero el planteamiento era bastante guay porque nos daba bastante libertad. La gracia de la revista eran los reportajes, todos los meses nos reuníamos y se planteaban reportajes chulos: si salía un juego de disparos que era una parodia de los shooters hacíamos un reportaje sobre juegos que no se tomaban muy en serio. Cogíamos alguna referencia de lo que habíamos analizado ese mes y nos inventábamos reportajes chulos, le dábamos una vueltecita. No se podía comparar a nada de lo que había en el mercado, afirma el entrevistado.
Fernández, que es un comunicador nato, volvió a trabajar en una distribuidora, en el departamento de relaciones públicas de Electronic Arts. Me duele un poco porque me pilló muy joven, aunque tampoco hace tanto, unos 11 años, confiesa el entrevistado, yo era muy poco corporativo, poco protector de lo mío, por decirlo de alguna manera. Tenía todavía esa vena de prensa. Creo que ahora lo habría hecho bastante mejor, con unos añitos más encima y más experiencia. Era además muy intenso, dependías de todo lo que dijeran arriba. Era difícil, pero lo capeé y lo disfruté bastante. Aprendí un montón y conocí a gente con la que sigo hablando y teniendo contacto, como José María Arias-Camisón, a quien regaló para su boda una recreativa que Fernández hizo desde cero.
Recuerda el entrevistado una ocasión en que un medio dio a un juego una nota muy baja de uno de los juegos pilares de la empresa,
También cambió en aquel puesto su concepto de los juegos; según explica, tú veías los juegos ahí de una forma mágica. Era menos mágico cuando estabas en la revista y te traían betas y te decían: Por favor, cuídanos este juego o se retrasaban o cancelaban, y allí más. Electronic Arts es una empresa gigantesca, tenías mucho dinero pero libertad, poca. Los product managers eran lo que tenían un poco más de control sobre su producto para hacer cositas chulas. Con un
En este punto del viaje hay que hacer una parada y echar la vista atrás. De pequeño, la música me perseguía, pero yo era más rápido, explica. Su padre era músico y trabajaba en Leturiaga, una tienda de música, y en casa tenían varios instrumentos, pero Fernández no se sentía demasiado atraído para aprender ninguno aunque, dice, lo de la música lo tienes que llevar también dentro, hay que tener oído musical y ritmo. Te pueden enseñar muy bien y puedes aprender hasta cierto nivel pero si no lo llevas dentro, no funciona. Es como dibujar, puedes aprender muy bien pero yo, igual que soy hábil para juegos de lucha, que requieren cierta destreza, soy ultratorpe para dibujar. Yo, aparentemente, lo llevaba dentro aunque corriese más que la música. Y descubrió esa capacidad, algo inevitable en su caso, a través de los videojuegos.
Fernández recuerda el momento en que cambió su vida: La gente habla de
Aquello fue el principio de su carrera musical. Prosigue Fernández recordando que en el E3 debía ser de 2003 o 2004 me junté con Gustavo Maeso [ahora coordinador de videojuegos en Mediaset] y Juan García [actualmente director de la web Milenium] y le comenté a Gustavo que unos amigos iban a montar un grupo que se iba a llamar Despistaos y me dijo que él tenía un grupo pero que la batería, que era su chica, estaba embarazada y no iba a tener que dejarlo y yo le dije: pues yo la batería la toco en Drummania muy bien. Yo no sabía si era parecido a tocar una batería real pero estaba convencido de que sí por el ritmo y los sonidos. Me dijo que al volver a España me pasara por su local e hiciera una prueba. Siempre decimos que se fue Gustavo a Los Ángeles a contratar al batería. La primera batería real que yo toqué con cierta intención fue en el local de Ibidem. Me dio una maqueta con varias canciones el viernes, estuve el fin de semana ensayándolas con la batería de Drummania, con lo que me sonaba que había que hacer, no tenía ni idea, y me planté el lunes y me hice el ensayo en entero con las canciones de memoria. La batería se me hacía gigante, había veces que fallaba, porque la batería del juego era más pequeña y me costaba llegar. No sabía cómo se cogían las baquetas todo era improvisado, pero me marqué el ensayo entero. Yo lo veía normal, pero estos me decían: pero si es la primera vez que tocas en una batería, te has aprendido las canciones, has estado todo el ensayo. Pensé que esto podía ser lo mío. A partir de ahí empecé con clases porque tú puedes aprender a tocar un instrumento de oído pero alguien te tiene que enseñar a coger la baqueta, a cómo darle y las técnicas que no puedes aprender por ti solo.
Su profesor de batería fue el batería que tenía entonces Despistaos, Jorge Canario Suárez que acababa de grabar su segundo disco, porque le gustaba el grupo. A veces me iba por las mañanas a Virgin, de ahí a clase de batería y luego a Superjuegos, nos cuenta. Estuvo primero en Ibidem -que luego se llamó In Exceso- con los hermanos David y Gustavo Maeso, y luego en Los Sitios, donde también tocaba Luis Brea, con el que ahora Fernández ha grabado dos discos. A finales de 2010 el guitarra de Despistaos, José Luis More Moreno, al que el entrevistado conocía de su barrio cuando era pequeño, le ofreció hacer una prueba porque el batería dejaba el grupo, que estaba muy en boga, por lo que se presentó gente muy buena. Hice la prueba y, como había confianza, me dijeron claramente: De todos los que hemos probado eres el que peor ha tocado, pero eres el único que se sabe todas las canciones y el único que no ha preguntado cuánto va a cobrar.
Se quedó en el grupo y, tras un par de meses compaginando las dos cosas decidió lanzarse al vacío y abandonar el trabajo en EA para centrarse en la música, si me llega a pillar ahora hubiese conservado los dos trabajos, porque no era complicado, pero entonces tenía mucho por aprender, reconoce, en aquel momento consideraba que necesitaba dedicar todo mi tiempo a la música y así lo hice. En febrero de 2011 hizo su último viaje con EA para ver en Londres
No obstante, siguió teniendo contacto con los videojuegos y escribiendo sobre ellos, entre otros con el grupo Zeta, en Xtreme, nombre que tomó en su última etapa Superjuegos. Recuerdo escribirme el análisis de
En esta época, recuerda, vivía en una casa con un salón muy grande, llegué a tener dos recreativas y tres pinball. Por azares del destino di con una bellísima persona que tenían varios pinball, de hecho el único que conservo lo tiene él en su casa, porque tiene un sótano inmenso en el que tiene lo menos 50 pinballs. Empecé a tener pinballs gracias a él porque me los dejaba, yo los arreglaba y estaba meses con ellos y luego se los devolvía. Pedía piezas a Estados Unidos y por ahí para repararlos.
En algún viaje a Japón había comprado botones Seimitsu y una palanca Sanwa, el top en mandos y botones, sostiene, para una Naomi que todavía no tenía pero que sabía iba a conseguir, y además un
Pero sus planes se trastocaron cuando se fueron espaciando los conciertos a medida que avanzaba la Gran Recesión y decidió buscar un trabajo de verdad. Un día, trabajando en una tienda Orange se encontró con Javier Abad, a la sazón director de la revista Hobby Consolas y a partir de ahí empezó a colaborar con esa revista, Nintendo Acción y con otras independientes como GTM.
Despistaos decidió tomarse un tiempo de descanso y, como si las dos actividades fueran de la mano, Fernández también dejó un poco la prensa de videojuegos. Fueron años un poco complicados, yo lo había dejado todo por la música y la música lo dejó todo por mí, ja ja ja, así que quedó todo parado. Fernández trabajó en varias tiendas de tecnología, pero se dio cuenta de que lo suyo no era el mundo comercial sino la comunicación. Consiguió trabajo en Fundación Telefónica, en una exposición de realidad virtual que tuvo tanto éxito que se quedó como permanente.
Estando allí le llamó David Castaño, jefe de marketing en Badland Games España y ahora Fernández es el responsable de comunicación en Badland Publishing, una editora pequeña especializada en ïndies. La experiencia es muy diferente a la de EA. He tenido la sensación de empezar desde cero. En Electronic Arts tenías un montón de gente detrás y en Internacional que te iban guiando las pautas, cómo hacer las cosas, y aquí era un poco partir de cero. Empezabas de cero y tenías que coordinarte con marketing y con ventas, dice. También, al contrario que en EA, estar en Badland proporciona la posibilidad de seguir muy de cerca el desarrollo de los juegos.
Tras una temporada de pausa, Despistaos volvió a reunirse, con algunos cambios. 2020 iba a ser un gran año para el grupo, con disco nuevo en la calle y numerosos festivales ya firmados y un número de conciertos absurdo, explicar Fernández, pero llegó la pandemia y desde marzo el grupo ha dado tres conciertos. Es lo que hay, no pasa nada, dice, y yo disfruto más el rato de tocar que el rato de cobrar. No obstante, el grupo no ha parado de participar en distintos eventos. Fernández actúa también con Luis Brea -antiguo cantante de Los Sitios- de forma que el año pasado tocó en Sonorama con los dos grupos en días sucesivos.
Al principio del confinamiento el veterano periodista Sergio Martín llamó a Fernández para proponerle participar en un podcast junto al también periodista Enrique Luque de Gregorio y David Castaño (que dejó el podcast más adelante y es flamante software manager de Nintendo) y así nació Hadoken Rojo, que lleva ya 19 capítulos, cada uno de unas dos horas. Al no poder salir, el día tenía muchas horas al acabar la jornada laboral, aunque el entrevistado aprovechó para, junto a su amigo Amor para acabarse juegos largos que tenía pendientes: nos acabamos a punto de terminar
Fernández está muy cómodo en Hadoken Rojo, donde hay actualidad, se habla de a qué está jugando el equipo y se pone sobre la mesa un tema para debatir en una combinación de información y de opinión que siempre ha gustado a Fernández. Nos hemos revelado como un podcast que da palos, somos bastante severos, pero lo pasamos bien, afirma, planteamos un tema y lo debatimos desde el castigo y desde el humor siempre que se puede y que da el frescor mental para ello.
1. ¿De dónde viene el seudónimo Doc con el que firmabas en Superjuegos?
Inicialmente en las recreativas firmaba con LFM que son mis iniciales, Lázaro Fernández Montero, y lo veía en los primeros puestos de los rankings, por supuesto, ja, ja, ja, y no veía que cuajara esto. Tenía 9 o 10 años y un compañero de clase me regaló por mi cumpleaños un Gi Joe que tal vez fuera el más barato que encontró porque era muy feo. Era médico, no tenía ni pistolas, pero se llamaba Doc y me encariñé con él y pensé que encajaba en las iniciales de la máquina y que era como un nombre.
Recuerdo cuando ocurrió el cambio; mi hermano juraba bandera en El Ferrol. Me saca 7 años así que yo tendría 11 años. En el bar que estábamos el día antes de la jura de bandera tenían la recreativa de SNK con el
2- ¿Cuál es para ti la mejor recreativa?
Siempre he estado detrás, porque es uno de mis juegos preferidos, de un juego que se llama
3- ¿Qué juego de lucha es el mejor?
Te puedo decir muchos pero para mí es
4- Con qué juego de lucha estás ahora?
Estoy encantado con
5- Durante la entrevista has mencionado que cuando sales a un concierto o gira con el grupo os lleváis la consola, ¿a qué jugáis?
Hace relativamente poco estuvimos jugando a FIFA, me metieron seis goles y dije que no quería jugar nunca más a FIFA. Estaba manteniendo la calma hasta que Crespo, el guitarrista del grupo, empezó a hacer stories en Instagram grabándome, y acabé mosqueado, aunque volveremos a echar algún FIFA.
La última vez que estuvimos por ahí estuvimos jugando a juegos de Play Link, tenemos mandos de sobra, pero queríamos jugar a algo sencillito. Estuvimos jugando a