Peligro silente y andante
Ahora el alcalde de Navas de San Antonio, Luis Miguel Pérez, ha tomado la iniciativa de realizar test serológicos de coronavirus a todos los vecinos mayores de cuatro años que lo deseen. Que no solo va a ser un privilegio reiterado -¡jo tía!- al alcance de Irene Montero, aunque no haga mucha gracia a los responsables de sanidad, enemigos de las pruebas masivas. Dentro de lo masivo que pueden ser los diagnósticos en un municipio de 328 habitantes. Porque aquí cada uno defiende el cortijo lo mejor que puede cuando amenazan con invadir competencias. La prueba, gratuita para los empadronados y con un coste de 60 euros para quienes no lo estén, pretende evaluar la situación epidemiológica de la población, y se va a costear con el presupuesto inicialmente previsto para las fiestas patronales, tras su suspensión. Según explica el edil, lo prioritario es mirar por la salud de los vecinos.
La decisión ha tenido una gran acogida, a tenor de la cifra de apuntados, que representa la práctica totalidad del censo. Porque a falta de verbenas nocturnas, fiestas de la espuma y la romería del santo franciscano de su topónimo que tiene consagrada una hermosa ermita, al menos el personal podrá dormir tranquilo al saber que no es asintomático excretor, ese perfil que supone un peligro silente y andante para los demás. Seguramente no tengan el ánimo para fiestas ni el cuerpo para jotas. Ahora sale la concejal de Ciudadanos para indicar que la propuesta inicial de la pruebas fue suya. Resulta muy difícil combatir con eficacia la pandemia a partir de medidas aisladas, sin suficiente coordinación, donde cada político parece sobre todo empeñado en mear más alto que el otro. En fin, así no salimos del bucle.