Internas de Puente Grande hallan oportunidad en vestidos de quinceañeras
Entre hilos, canutillo y telas decenas de de Puente Grande, en Jalisco, que funciona en ese lugar.
Durante horas, las manos de las mujeres que pertenecen al taller, administrado por dan forma a complejos bordados y elaborados corsés que posteriormente se convertirán en pomposos vestidos para niñas que pronto serán quinceañeras.
Hilar los sueños de estas adolescentes también significa para las internas de construir una nueva forma de vida más allá de los estereotipos y prejuicios que significa estar en prisión.
Alma "N" contó que dedicarse al bordado y la costura es .
"Es demostrarme a mí misma y demostrarle a mi familia que sí se puede, que no importa el lugar en dónde estés, tienes que agarrarte de lo mejor que tengas para salir adelante", señaló.
Por cuatro años ha bordado decenas de corsés. , quien cumplió 15 años el año pasado.
En ese diseño la dueña de la empresa le autorizó dedicar parte de su jornada laboral, de , para terminar el vestido que su hija lució en una fiesta especial realizada en el reclusorio.
"Son sueños. Vi la ilusión de mi hija cómo esperaba recibir ese vestido, la alegría, las lágrimas cuando se lo midió y es cuando ", contó.
El taller inició hace cinco años con seis trabajadoras. las que colaboran en él y reciben una remuneración de hasta dos mil pesos (unos 106 dólares) a la semana, según su productividad y habilidades, dinero que les permite ayudar económicamente a la familia.
Los vestidos son .
Hace dos años Berenice "N" se convenció de entrar al taller motivada por el entusiasmo de sus compañeras. Sin siquiera saber enhebrar (ensartar el hilo en la aguja) la joven aprendió que sus manos pueden transformar y modelar delicadas figuras sobre una tela.
"Están hechos , tenemos callos en los dedos de tantos piquetes de las agujas, pero lo que más queremos es coser, hacerlo rápido y bien hecho", dijo con emoción.
No reniego, más bien aprendo cosas nuevas, te haces la vida menos pesada
Aseguró que bordar y coser la han ayudado a , a pesar de no estar en libertad.
"Estoy muy orgullosa de mí, le echo ganas y valoro el tiempo que estoy aquí, no reniego, más bien aprendo cosas nuevas, te haces la vida menos pesada", señaló.
Segunda oportunidad
La iniciativa es parte del " cuyo propósito es que las mujeres privadas de la libertad aprendan un oficio que les permita ser productivas dentro y fuera del Reclusorio, contó el director de prevención y reinserción social del Estado de Jalisco, José Antonio Pérez.
"Es hacerlas productivas y que las personas tengan la oportunidad de contribuir al sostenimiento de sus hijos, es fundamental porque el fracaso en México en el tratamiento de reinserción es creer que era un castigo lo que se ocupaba para que alguien rectificara y es un error", expresó.
De hecho a la empresa Ragazza Fashion.
Ahora son quienes capacitan a sus excompañeras de celda cuando es necesario emplear nuevas técnicas de bordado, aseguró Carolina Vázquez, directora del corporativo Andalucía que representa a la marca.
Vázquez consideró que el taller es un que pueden tener un futuro en la costura dentro o fuera del reclusorio.
"Ellas son una extensión de la familia que tenemos afuera colaborando. Todas las que han venido con nosotros pueden tener una oportunidad, es importante el historial que hayan dejado aquí. Ha sido un éxito tener personas que laboran con nosotros una vez que salen y tienen oportunidad de desarrollarse", dijo.
IM