Roland Emmerich, sobre los errores históricos de «Pearl Harbor»: «Entendieron todo mal»
Además del excesivo presupuesto, superior a los 100 millones de dólares, que provocó el desplante de los inversores japoneses que se negaron afinanciar un proyecto sobre una batalla que perdieron, Emmerich recibió en 2001 la estocada final de Michael Bay. El responsable de «Armageddon» estrenó hace 18 años «Pearl Harbor», sentenciando una vez más el idilio casi imposible de Emmerich con la batalla de Midway. Pero ningún obstáculo ha sido capaz de impedir que el cineasta alemán se cobre su venganza, como hizo aquel junio de 1942 EE.UU., ni tampoco que guarde rencor, por su falta de rigor, a esa cinta protagonizada por Ben Affleck y Josh Harnett.
«Los personajes de mi película son reales, no ficticios, y no necesito abordar una historia de amor para darle interés. “Pearl Harbor” es la típica película de finales de los noventa. Cogieron el episodio e inventaron una historia en torno a eso... pero usaron los aviones incorrectos. Cuando la vi, me sentí molesto porque me había documentado bastante sobre el tema y pensé: “Entendieron todo mal”», critica el director de «Godzilla» (1998).
Más allá de la épica, Emmerich siente un vínculo personal con el protagonista de «Midway», Dick Best (Ed Skrein), un piloto del Escuadrón de bombardeo VB-6 del USS Enterprise que frenó el avance nipón en el Pacífico y se dejó los pulmones por el camino. «Fue uno de los dos pilotos que destruyeron dos portaaviones en un día. Ningún libro relata su épica, como sí sucede con el otro aviador, Clarence Dickinson (Luke Kleintank)», cuenta sobre el personaje que le recuerda a un tío suyo fallecido.
Sin olvidar la heroica incursión de Doolittle (Aaron Eckart) y su estratégico bombardeo a Tokio, Emmerich honra el trabajo del oficial de Inteligencia Naval Edwin Layton (Patrick Wilson), el descifrador de códigos Joseph Rochefort (Brennan Brown) y el almirante Chester W. Nimitz (Woody Harrelson), que averiguaron los planes de la Armada imperial y tejieron una trampa para contrarrestar su ataque. También le merecen respeto al cineasta alemán los japoneses, sobre todo por el honroso pesar con el que digirieron la derrota.