Crítica de «El traidor»: El hombre que pulverizó a Totó Riina
El relato de Bellochio es prolijo en personajes y detallado en sucesos, tiempos y lugares, construye las relaciones con filo, tanto las de los implicados como la sentimentalmente compleja entre Buscetta y el juez Falcone
Oti Rodríguez Marchante
Entre los grandes maestros italoamericanos y algunos buenos directores italianos, cualquier cinéfilo tiene construido el puzzle del universo de la mafia durante el último siglo, una especie de «Cuéntame» pero con otra música y letra que revelan los tentáculos y el funcionamiento de esa sociedad ilimitada. El veteranísimo Marco Bellocchio no quiere quedarse con «las manos en los bolsillos» («I pugni in tasca») y afronta uno de los episodios clave y de las épocas más sangrientas de la Cosa Nostra siciliana, tomando como centro de operaciones al personaje real de Tommaso Buscetta, el mafioso que le cantó de plano al juez Giovanni Falcone todo el pastelón de nombres, crímenes y contactos con la política italiana que puso patas arriba la «institución» y que llevó a cientos de delincuentes a la cárcel en un macro proceso que hundió definitivamente al capo Totó Riina, apodado «la Bestia» probablemente por su afición a la poesía y su gran creatividad artística.
El relato de Bellochio es prolijo en personajes y detallado en sucesos, tiempos y lugares, construye las relaciones con filo, tanto las de los implicados como la sentimentalmente compleja entre Buscetta y el juez Falcone…, y le da aire al siniestro personaje sin entrar (mucho) en su negro pasado y con el subrayado de los motivos que le llevaron a traicionar su código mafioso de la «omertá». Está especialmente bien reconstruida toda la crueldad y el ambiente maléfico en las escenas de careos y en el proceso, y es un espectáculo (no especialmente grato ni edificante) el dibujo de personajes, sus jetas, sus posturas y diálogos, sus grotescas actitudes de bestias enjauladas… El actor Pierfrancesco Favino y su perfil de cantera a pleno rendimiento interpretan espléndidamente todos los claroscuros de su grasiento personaje. Una película muy dura que Bellochio domestica lo justo.