Guadalupe Reyes
En términos del argot cinematográfico, podríamos decir que la película actualmente en cartelera “Guadalupe Reyes” es una muy palomera, para reírse y distraerse (siempre y cuando no se tenga problemas de alcoholismo), aunque lamentablemente caricaturiza o parodia un tema que además de ser parte del uso y costumbres festivas de los mexicanos, es una realidad estadísticamente comprobada.
Y es que por una parte el fervor por la Guadalupana el 12 de diciembre, las preposadas (muchas de las cuales ahora inician antes del “buen fin” de noviembre), las posadas, la Nochebuena, la Navidad, los brindis de fin de año, el Año Nuevo y la fiesta de los Reyes Magos, son el pretexto perfecto para beber y consumir otras drogas, sin mesura y “con permiso”, por ser fechas permitidas socialmente.
Adicional al tema festivo como pretexto, también está registrado un aumento en las estadísticas, aunque su causa puede ser múltiple, desde un factor climatológico invernal hasta la nostalgia de quienes en estas fechas no tienen nada que celebrar, y el dato duro de que se multiplican los cuadros con rasgos depresivos, el consumo de alcohol y drogas ligado a trastornos del estado de ánimo, incluso conductas o pensamientos suicidas, así como otras conductas destructivas y accidentes de diferente índole.
Por ello, si bien la película resulta simpática, a muchos nos remonta a la época estudiantil de desmanes y excesos de la adolescencia y juventud, en mi calidad de especialista me quedo con la idea que fija el filme de que nadie ha podido realizar el maratón, a lo que yo agregaría, sin consecuencias.
En cambio en la realidad, estas semanas recientes en el consultorio he tenido nuevos consultantes que cuando les doy orientación e información sobre la enfermedad de las adicciones, además de un gesto de no estar convencidos, algunos de plano me preguntan si podrían comenzar en enero su rehabilitación, justo para no perderse esta temporada “permitida”.
Mi respuesta es simple: no soy policía, ni cuidador, ni enfermero, ni papá de los consultantes. Ojalá su enfermedad les permita llegar a enero y si lo permite, que lleguen en la mejor condición posible, antes de que las consecuencias sean mayores o trágicas.
También es un hecho comprobado, en enero de cada año se elevan los nuevos miembros de una clínica, por lo que deseo que mis estimados lectores compartan esta información con quienes deban.