¿Quién le pone el cascabel al gato?
Me refiero a las tarifas del transporte urbano.
Yo, en forma teórica, coincido con que las cosas suben de precio y que existe inflación. Además, estamos en recesión y los transportistas tienen que aumentar los precios, si quieren conservar o aumentar la calidad del servicio. Pero el problema en el mundo parece que no es económico: es político. Ahí van algunos ejemplos.
En Chile, el incremento en las cuotas de transporte y las cuotas universitarias generó mítines y muertos, y debilitó al país más culto de América Latina. También en Francia, un pequeño incremento en la gasolina y el diésel generó protestas que todavía persisten, sin liderazgos en los llamados chalecos amarillos, que cada vez piden más y rompen la tranquilidad de París.
En Bolivia, simplemente se cansaron del dictador, que quería otro periodo y se manifestaron; hubo muertos, lo corrieron y nuestro Presidente lo adoptó. Es decir, existe un fenómeno de repudio inconsciente, de coraje, contra los gobiernos.
Descartes: Pienso, luego existo… El gobernador no quiere ponerle el cascabel al gato. ¿Quién podrá, dentro del consejo, ser ecuánime para que la gente no se enoje? Eso va a estar muy difícil.
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