La «Gorda» de la Navidad
El año pasado Mariano y Manolo se jubilaron. Recogió el guante Yolanda Melús, la nueva gerente. Pese a que en un primer momento amagó con no continuar la que ya es una tradición lotera más, esta zaragozana optó por engordar aún más la cesta. Sin ir más lejos, el año pasado, las papeletas se pusieron a la venta por 10 euros y se optaba a un premio en el Sorteo Extraordinario de Navidad valorado en 500.000 euros. Este año, la cesta «pesa» 575.000 euros. Cien mil papeletas se pusieron a la venta en septiembre, a 12,50 euros cada una. «Y quedan algunas –declara Melús a ABC–. Pero estos días de puente se acabarán».
Clientela fiel
Las primeras 12.000 se han vendido por primera vez, prosigue la gerente al teléfono, «por encargo especial y debido al gran interés» que despierta siempre la cesta calamochina. Hay boletos «volando» a Cádiz y Canarias. «Nos llaman desesperados porque no pueden venir al bar a comprarlas y se las hacemos llegar como deferencia a nuestra clientela más fiel», añade Melús. Y es que el único requisito es ir al Mariano y pedir una papeleta en la taquilla. «No hay ni que consumir».
En una década se ha convertido en una rifa lotera tan tradicional como el propio Sorteo Extraordinario de la Navidad
Como en el Gordo, los números dictaminan que hay una de 100.000 posibilidades de que toque la «Gorda». Solo en una ocasión se quedó en la casa de un vecino de Calamocha. Como novedad, la cesta de 2019 incorpora 4 lingotes de oro, para que el cliente no tenga problemas en pagar impuestos a Hacienda, unos 139.000 euros. Los lingotes están valorados en 175.000, así que aún queda un «pellizco». El ganador podrá «rellenar agujeros» mientras observa el mar desde el apartamento en la costa tropical de Granada (en Melicena) o prepara su siguiente viaje a Australia y Nueva Zelanda, en compañía.
Solo para abrir bocado, la cesta contiene dos motos Honda, una bicicleta BH exclusiva, joyas, relojes de alta gama, un aspirador, consolas, móviles y 19 series de Lotería Nacional con todas las terminaciones en juego. El afortunado ya sabe que, al menos en una de ellas, obtendrá el reembolso.