Si quiere vender mejor un piso, póngale una chimenea
El gusto por la chimenea es incombustible. La atracción hipnótica del fuego, las llamas parpadeantes y el crepitar de la madera convierten a estos aparatos en modas eternas. Son herencias del pasado, pero se han adaptado con pericia a las tendencias del momento. Tanto que muchos aparatos no son más que elementos decorativos y, aún así, se han convertido en uno de los mejores ganchos comerciales. "Son muy valoradas por el comprador de viviendas de lujo, sobre todo en chalés de montaña, por lo que suponen un incremento en el precio por tratarse de un valor añadido artístico y estético que apenas reduce la superficie útil de la propiedad", considera Emmanuel Virgoulay, socio fundador de Barnes España. También están más que acostumbrados a vender viviendas con chimeneas en la agencia Gilmar: "Es un valor añadido en cualquier inmueble que denota calidad y estatus. Estéticamente transforman un espacio", incide María Padín, directora de Soluciones Constructivas de la firma. Es difícil calcular el impacto en el precio, pero lo cierto es que "la chimenea puede ser un plus y ayudar a tomar una decisión de compra ante dos viviendas con similares precios", apunta César Escobar, codirector del área de Control de Tasaciones de Tinsa.