El médico judío que escribió una novela en el campo de Auschwitz
Cuando Melcher de Wind nació, el manuscrito ya estaba allí. Oculto a simple vista en una estantería del comedor familiar en Ámsterdam. “Siempre fue como tener un pedazo de Auschwitz en casa”, recuerda. Un puñado de páginas escritas a lápiz, con una letra diminuta, apresurada, que contaban la historia de Hans Van Dam, un joven médico judío que decide presentarse voluntario para trabajar en el campo de Westerbork al enterarse de que su madre ha sido enviada allí y que acaba luego siendo trasladado a Auschwitz con la enfermera de la que se enamoró y con la que llegó a casarse en el propio campo. Lo que tiene de especial la historia de Eddy de Wind no es tanto el retrato de la dolorosa experiencia como el hecho de que logró escribirla, en un arranque de desesperada rebeldía, allí mismo. “Cuando el rumor de que los soviéticos iban a liberar el campo se extendió y empezaron a desalojarlo, mi padre decidió esconderse, y quedarse”, recuerda su hijo. “Subió a la torre desde la que podía verse todo Birkenau y, temeroso de que lograran borrar aquello para siempre, se hizo con una libreta de recuentos y un lápiz y se puso a escribir”, relata De Wind.