Miedo y asco en el mitin
Ya no hace gracia. El combate se está embarrando que da miedo. Y asco. Porque no es de lodo, sino de hiel, bilis y heces, que son fluidos más viscosos y difíciles de limpiar de la ropa, la piel, la memoria y el alma. Crecidos unos por las alas de las encuestas y la pasividad de los adversarios. Estupefactos otros por haberse dormido en sus respectivos laureles subestimando las posibilidades del contrario. Ansiosos todos porque acabe la gangrena de la incertidumbre, los candidatos ya no disimulan humores, ni mentales ni orgánicos, y van a degüello aunque dejen detrás cadáveres de terceros.