Lentejas con señoras del PP: “No me lo puedo creer, ¡me estoy haciendo de Vox!”
Las lentejas saben a déjà vu. Hace seis meses Patricia Larrinaga invitaba a fabada pre-electoral a seis amigas y un cura en su casa de El Viso, un barrio privilegiado de Madrid. Hoy hay lentejas y las comensales son diez (algunas repiten); amigas de hace años, conocidas de la parroquia, dos hermanas, una prima... El cura, habitual en estas reuniones semanales, no ha venido. Bendice la mesa el tío Alejandro que ya cumple 99. Sus sobrinas no le dejan extenderse: “Amén, amén, tío, ¡que se enfrían las lentejas!”.