Ambición congelada
El precio del éxito muchas veces lo pagan otros», afirma Espen Sandberg en relación a la obsesión de Roald Amundsen por cumplir sus sueños polares y las consecuencias que tuvo para sus más allegados. La frase podría considerarse el lema del filme que el director noruego le dedica al famoso explorador, el primer hombre en llegar al Polo Sur. Contada desde el punto de vista de su hermano, el «biopic» de Sandberg revela algunos datos nuevos sobre la figura de Amundsen gracias a la alianza del director con el Museo del Fram de Oslo, así como del estudio de las cartas del explorador y de conversaciones con sus familiares. Sandberg, que dirigió «Kon-Tiki», sobre el también aventurero Thor Heyerdahl y algunos episodios de «Marco Polo», confiesa que le fascinan este tipo de personalidades: «Despierta mi curiosidad saber qué les impulsa y los sacrificios que deben hacer».
Además de repasar muchas de sus principales expediciones, la cinta ahonda sobre todo en la personalidad del noruego: «Amundsen era del estilo de: “Si no estás conmigo, estás contra mí”. Pero sus compañeros le adoraban. Algunos de ellos básicamente le entregaron sus vidas. Para otros, en cambio, era insoportable; mucha gente se reía de él», comenta el director.
Amundsen fue el primero en atravesar el Paso del Noroeste y en sobrevolar el Polo Norte. Ambas hazañas, así como su agridulce llegada al Polo Sur (su verdadera obsesión era ser el primero en el polo opuesto) quedan retratadas en el filme, con todas las dificultades de atravesar esos desiertos helados. «El hielo saca la versión más extrema de cualquiera de tus facetas», afirma el director.
«Quise entender cómo un hombre tan exitoso pudo terminar solo y casi amargado, en conflicto con tanta gente», explica Sandberg, y añade que su intención fue hacer un balance entre las aventuras y «la travesía interna» de Amundsen porque «el aspecto intelectual y, sobre todo, emocional, es lo que nos conecta con la persona que vemos en pantalla, lo que nos retiene».