Adam Zagajewski y la comunidad de desterrados
Lejos de la vulgaridad
En ese ambiente sumamente vulnerable, heredero de catástrofes que cambiaron el destino de su tribu, propiciando a la vez «el hacerse artistas como quien no quiere la cosa», creció el niño y adolescente que fue Zagajewski. Su bellísimo libro los congela a todos (tíos y tías, padres y abuelos) como delicados y melancólicos especímenes llegados tras las numerosas recomposiciones de fronteras europeas. Al mismo tiempo está atravesado por un sinfín de lecturas, de reflexiones cotidianas, de homenajes privados y musicales, de encuentros con otros escritores y de numerosos recuerdos de sus muchos años vividos fuera de Polonia. Una estela compartida por numerosos exiliados de su patria, a lo largo de la Historia: sus veinte años en París, dos en Berlín, cuatro en Houston dando clases o bien estancias como la de una colonia de artistas en Estados Unidos, la McDowell Colony, a la que fue recomendado por el grandísimo poeta, ya entonces de fama internacional, Zbigniew Herbert.
Pero no solo estará Herbert. La amistad así como numerosas lecturas y comentarios acerca de los más importantes escritores polacos del pasado siglo se alterna junto a otros muchos como Proust, Kafka, Cioran... Una gran comunidad fraternal que habita sus páginas como esos cuadros de Vermeer que «entre la tranquilidad del sueño y una total inmovilidad», nos conducen «lejos de la realidad cotidiana vulgar y desnuda»
«Una leve exageración». Adam Zagajewski
Ensayo. Acantilado, 2019. 345 páginas. 22 euros
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