El campo se resiste a tener que pagar el salario mínimo
Después de 20 años trabajando en el campo murciano, Bachid, que prefiere no dar su verdadero nombre por miedo a que su testimonio le depare problemas, perdió su empleo a principios de 2019, justo cuando entraba en vigor el real decreto que elevaba el salario mínimo a 900 euros mensuales. En el sector agrario, la subida se traduce en unas retribuciones de 6,93 euros por hora, muy por encima de los cinco euros que en realidad le estaban pagando. "En el recibo de la nómina sí figuraban los 6,93 euros. Cuatro compañeros fuimos a hablar con el jefe y al día siguiente estábamos despedidos", relata.