Carballo Calero será el autor homenajeado en las Letras Galegas 2020
Carballo Calero (Ferrol, 1910 - Santiago de Compostela, 1980) fue pionero en muchas cosas: él fue el primer docente en la Universidad de Santiago de las materias de Lengua y Literatura Gallegas que se acababan de introducir como optativas en los programas universitarios, también, en 1972, se convertía en el primer catedrático en esta rama. Su trayectoria vital está íntimamente ligada al galleguismo, desde que en 1926 llegó a la capital gallega desde La Coruña para estudiar Derecho y Filosofía. Ahí, el autor entraría en contacto con el galleguismo articulado en torno al Seminario de Estudos Galegos y cultivaría una estrecha relación con Vicente Risco, Castelao, Otero Pedrayo y otros intelectuales destacados de la Xeración Nós. En esa etapa, Carballo Calero redactó un manifiesto sobre la galleguización de la universidad, suscrito entre otros por Álvaro Cunqueiro o Francisco Fernández del Riego; participó en la fundación del Partido Galeguista y en el proceso de redacción del Estatuto de Autonomía para Galicia.
La guerra civil le encontró en Madrid preparando las opocisiones a la cátedra de Bachillerato. Luchó en el bando republicano y en 1939 fue detenido y condenado a prisión. Dos años después fue liberado con la prohibición de ejercer cargos públicos, lo que le llevaría al ejercicio privado de la docencia en Lugo, donde restableció relaciones con el galleguismo no exiliado.
Su creación literaria abarca la poesía, la narrativa, el ensayo o el teatro sumando una veintena de publicaciones. En su producción poética destacan «Vieiros» (1931), «Poemas pendurados dun cabelo» (1952), «Pretérito Imperfeito» (1980), «Cantigas de amigo e outros poemas» (1986) o «Reticências» (1990). Como dramaturgo publicó «Cattro pezas: A sombra de Orfeo», «Farsa das zocas», «A arbre», «Auto do prisioneiro» (1971) y «Teatro Completo» (1982). Como narrador, dejó títulos como «Xente da Barreira» (1950), la primera novela en gallego de la posguerra, centrada en una saga hidalga del rural, y «Scórpio» (1987), en la que retrata a la generación de los vencidos en la guerra civil española.
La Xunta se felicitó ayer por la decisión de la RAG, reconociendo el trabajo del autor «en favor de nuestra lengua y cultura propias». Carballo Calero, afirmó el Gobierno gallego en un comunicado, «constituye una de las cumbres intelectuales y literarias de las letras gallegas del siglo XX, razón por la que es merecedor del reconocimiento colectivo de todos los gallegos».