Elogio del político
El sábado pasado había en las páginas de este suplemento una reseña de Manuel Cruz del último libro traducido de Francis Fukuyama, y en las páginas de política una entrevista con Manuel Cruz en su calidad de presidente del Senado. La reseña, respetuosa y concienzuda pero también agudamente crítica, la disfrutaría con sosiego y provecho un cierto número de lectores aficionados a estas cosas. La entrevista parece que provocó un escándalo. Yo leí las dos, en la mañana holgazana del sábado, y la una y la otra confirmaron mi admiración por este hombre ilustrado y sensato que hace unos años emprendió la heroicidad de presentarse a unas elecciones y de ejercer como diputado socialista catalán, y ahora la ha llevado al extremo de aceptar el puesto de presidente del Senado.