La crisis sin precedentes del petróleo ‘sucio’ enviado por Rusia
La Unión Soviética construyó el oleoducto Druzhba (Amistad) en la década de 1960 para transportar petróleo a países aliados en Europa del Este. Son casi 5.000 kilómetros de conductos desde la rusa Tatarstán a Schwedt, en el noreste de Alemania, y a la croata Omishal, en el sur. Ni la primavera de Praga, de 1968, ni el colapso de la URSS en 1991 interrumpieron el flujo en esa arteria clave. Hoy, el oleoducto más largo del mundo está casi paralizado tras detectar la contaminación de millones de barriles de petróleo ruso. El crudo adulterado con cloruros orgánicos —que pueden dañar gravemente las refinerías y que a altas temperaturas generan un gas venenoso— llegó a Bielorrusia, Alemania, Hungría, Polonia o República Checa. Y ha desencadenado en Rusia —el segundo mayor exportador mundial— una crisis sin precedentes que acaba de cumplir un mes.