La mejor Muguruza renace en París
Fue un partido de locos en la Chatrier, indescriptible su primer set porque se sucedían los breaks como si nada. Lo siete primeros juegos fueron roturas, terrible el carrusel de concesiones por parte de ambas, pero dio siempre la sensación de que tocaba esta vez la buena Garbiñe, encendida siempre en estos escenarios de lujo. La española, que defiende semfinales, campeona en París en 2016, tiene la mirada de las grandes citas, genial ante una Svitolina demasiado irregular.
Le bastó a Muguruza con aguantar uno de sus servicios para tomar la delantera, más dramático que bonito el partido. A golpes, la 19 de la WTA es infalible, y quiso siempre tomar la iniciativa ante una de las enemigas importantes del circuito. Es cierto que el curso de Svitolina no está siendo el mejor, derrotada a las primeras de cambio en la tierra de Madrid y en la de Roma, pero es la ucraniana una jugadora top, novena del mundo y con el cartel de maestra (dominaba 1-5 el cara a cara). De ahí el mérito de Muguruza, que se ganó el triunfo sin discusión.
Incluso en la adversidad estuvo bien, y eso sí que es una magnífica noticia. En vez de poner los brazos en jarra en el segundo set, cuando Svitolina se puso por delante con break y saque, la española se mantuvo centrada y con el mismo punto de agresividad que reclamaba la sobremesa.
Ganó a lo grande, enlazando juegos de calidad y alzando los brazos al cielo francés después de una hora y 28 minutos. Son más peligrosas para ella las primeras rondas, así que en adelante habrá que estar muy pendiente de su evolución (se cruza en cuarta ronda con la ganadora del Stephens-Hercog). Por algo es doble campeona de Grand Slam, por algo ha sido número uno.