La vida no le sonríe a Deutsche Bank
Hace más de cuatro años, Deutsche Bank AG dio a conocer su primera reestructuración estratégica tras la crisis, y a pesar de los cambios, hoy están donde empezaron. Es el eterno retorno, o mejor dicho, la eterna reestructuración.
El problema central del banco alemán es el mismo, los costos son demasiado altos y los ingresos son demasiado bajos, pero el presidente Paul Achleitner y el director ejecutivo Christian Sewing tienen menos ases bajo la manga ahora que las negociaciones de fusión con Commerzbank AG se cancelaron.
La fusión podría haber ayudado a Deutsche Bank, pues hubiera eliminado a su mayor rival doméstico y reducido sus propios costos de financiamiento al ampliar su base de depósitos. Pero los obstáculos para forjar una institución fuerte a partir de dos débiles resultaron insalvables. En un comunicado conjunto, los directores de los dos bancos se refirieron a los riesgos de ejecución, los costos de reestructuración y los mayores requisitos de capital que enfrentaría el banco combinado.
Mientras colapsaba la posible fusión, Deutsche Bank recordó a sus accionistas cuán complicado es el trabajo de reparación: los ingresos en los primeros tres meses de 2019 cayeron por noveno trimestre consecutivo y, lo que es más importante para un equipo ejecutivo comprometido con la reducción de costos, los gastos aumentaron como porcentaje de las ventas totales. Las acciones del banco están tan descalabradas que cotizan a una cuarta parte del valor de sus activos netos, muy por debajo de las de sus principales competidores.
Pero Deutsche Bank no tiene ninguna propuesta sobre cuál será el plan B, y el riesgo de un recorte potencialmente catastrófico en su calificación crediticia es inminente. El banco ha dicho repetidamente que protegerá su calificación y sus directivos reafirmaron los objetivos de reducción de costos, señalando que dependen de un mercado favorable para alcanzar su meta de rentabilidad. Más allá de eso, nadie habla sobre nuevas iniciativas, se limitan a decir que están buscando "alternativas" al plan actual.
Dado que el banco tiene suficiente capital y efectivo, la estrategia podría ser una meticulosa campaña para reducir gastos. Al menos eso es lo que temen algunos analistas y accionistas poco convencidos. "Creemos que Deutsche Bank seguirá perdiendo cuota de mercado en el trading toda vez que necesita seguir recortando gastos en medio de los elevados costos de financiamiento", escribió Jon Peace, analista de Credit Suisse Group AG. Las acciones de Deutsche Bank se negociaban por encima de los 20 euros cuando comenzó a fraguar los planes de reestructuración en 2015. Hoy cotizan en alrededor de 6 euros y centavos.
El mayor enigma es qué hacer con la banca de inversión. Esa operación suministra la mitad de los ingresos de la compañía y en un punto llegó a propulsar el ascenso de Deutsche Bank a las altas esferas de las finanzas globales. Actualmente, absorbe tanto capital y sus costos son tan altos que algunos se preguntan si la división debería descartarse o reducirse.
"Ahora que el acuerdo con Commerzbank se frustró, la única jugada de Deutsche Bank es una reestructuración más radical de la banca de inversión, con una posible salida de la región de Estados Unidos y la gama de productos de renta variable", escribieron los analistas de Citigroup Inc. en una nota el 29 de abril. Ese movimiento será difícil. Los costos de reestructuración se sentirían enseguida, y los ingresos se reducirían al principio, lo que podría exacerbar, en vez de solucionar, el problema central de Deutsche Bank. En cualquier caso, esa opción parece fuera de la mesa. Achleitner y Sewing afirman que las divisiones de trading y finanzas corporativas son cruciales.
"Todo ejecutivo tiene que adaptarse constantemente a un entorno de mercado cambiante", declaró Achleitner al Financial Times. "Pero en este sentido, no estamos hablando de estrategia, estamos hablando de ejecución del plan existente".
Se dice, además, que la división de gestión de activos del banco, DWS Group, está en conversaciones de fusión con algunos competidores, entre ellos la unidad de gestión de inversiones de UBS Group AG.
Más allá de sus tribulaciones financieras y administrativas, el banco ha sido demandado por su cliente más famoso: Donald Trump. El mandatario estadounidense y tres de sus hijos presentaron una demanda en un tribunal de Nueva York para impedir que Deutsche Bank y Capital One Financial Corp. entreguen al Congreso de Estados Unidos sus registros bancarios.
Una buena noticia para Deutsche Bank tras las fallidas negociaciones con Commerzbank es que quizás conserve los clientes que ya tiene. El riesgo de perder clientes corporativos que hacen negocios con ambos bancos fue una de las razones por las que Sewing se retiró del acuerdo de fusión. A los clientes les preocupaba pasar de dos entidades a una, de acuerdo con un alto ejecutivo de Deutsche Bank que pidió el anonimato por no estar autorizado para revelar detalles.
Predecir el futuro de Commerzbank es más sencillo. Siendo sus clientes principales las Mittelstand, las pymes de capital privado que son la columna vertebral de la economía alemana, el banco representa un atractivo objetivo de adquisición. Se sabe que ING Groep NV de Países Bajos y UniCredit SpA de Italia están interesados en una adquisición.
Pero cualquier iniciativa para apoderarse de Commerzbank, que es en un 15 por ciento propiedad del gobierno federal, llevará consigo un equipaje político. Los alemanes se oponen a un adquirente extranjero, y la falta de un sistema europeo de garantía de depósitos plantea un reto para una adquisición transfronteriza. Por eso, ING y UniCredit podrían ser los principales contendientes: ambos tienen grandes operaciones en Alemania.
Un acuerdo de adquisición de Commerzbank podría detonar un efecto dominó. Los ejecutivos y responsables políticos europeos han enfatizado desde hace tiempo la necesidad de que las fusiones bancarias compitan con los gigantes estadounidenses que han ganado cuota de mercado desde la crisis financiera hace una década.
"La consolidación parece inevitable. No creo que solo aplique para Commerzbank, será el elefante en la sala de juntas de los bancos de toda Europa", dice Alex Eventon, gestor de cartera del fondo londinense Resco Asset Management.
Es una perspectiva que motiva incluso a los directivos de Deutsche Bank. Pero sin un plan para revertir su mala fortuna, podrían quedarse al margen de esa consolidación de la industria. "Tan pronto como el precio de las acciones suba", mencionó Sewing, "un banco como el nuestro tendrá una posición fuerte en posibles fusiones a nivel europeo". Si ese día nunca llega, la tarea por delante es detener la lenta erosión de las franquicias de Deutsche Bank.