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En la prisa por gobernar el país, municipios y estados, Morena nos ha mostrado su estilo “muy especial de hacerlo”, mandando al diablo leyes, reglas e instituciones.
Con presidente, gobernadores y alcaldes electos, además de los legisladores federales de las respectivas cámaras, y en los congresos locales, hay que hacer un verdadero esfuerzo para entender cuándo actúan como partido político, y cuándo como representantes de instituciones.
Para los representantes populares de Morena, no hay límites, ni tampoco respeto a las prácticas institucionales gubernamentales, y las legislativas; se violan leyes y reglamentos, así como las formas de hacer política.
Ocurre en el ámbito nacional con la “consulta” respecto a la mejor alternativa para el aeropuerto internacional.
Diseñada al estilo de Morena, con el resultado que el presidente electo quiere, como ocurrió con la designación de candidatos y dirigentes partidistas, el equipo de transición no explica ni la metodología de votación ni nada.
Lo que debería ser un ejercicio constitucional de consulta popular, el partido y gobierno de Morena se ha convertido en una imposición de reglas, hasta el financiamiento de la presunta encuesta, con cargo a los diputados federales de Morena. Una encuesta a modo, de partido, pero eso sí, “vinculante” (sic).
Si esto lo hubiera hecho el PRI-Gobierno, así de igualito, la “izquierda” “revolucionaria”, ya se habrían lanzado desde el piso 25 envueltos en la bandera nacional.
En los gobiernos de Morena, no hay límites ni leyes. Imagínese el revuelo que pudo causar entre la “izquierda honesta” y “progresista” poblana si la presidenta electa Blanca Alcalá Ruiz inaugurará una exposición fotográfica de campaña, en la Galería de Arte, con fotos de Enrique Peña Nieto y ella. Inimaginable.
A esos señores y señoras de la “izquierda” impoluta, los que se desviven planeando cómo acabar con la pobreza, con langosta y vino alemán a la mesa, hoy guardan silencio por los múltiples atropellos, excesos y violaciones a las leyes.
Pero no hay nada de qué espantarse, será la tónica de la “cuarta transformación”.
pablo.ruiz@milenio.com