‘Canelo’ y el llanero solitario
Ningún mercado como el estadunidense, justifica el crecimiento de nuevas plataformas de transmisión para la industria deportiva: produce el espectáculo, desarrolla la tecnología y distribuye el contenido. Sus ligas cierran el círculo virtuoso del show business. Para muestra, esta semana, con el inicio de la NBA; el desenlace de las Series de Campeonato en la MLB, la definición de la Serie Mundial; la continuación de la Semana 7 de la NFL y las primeras fechas de la NHL. Los grandes campeonatos norteamericanos coinciden en la época de mayor consumo del año. Agreguemos a esta oferta deportiva el Gran Premio de F1 de Estados Unidos que se corre el domingo en el Circuito de las Américas en Austin, rivalizando con el Kansas Speedway, donde a la misma hora se correrá una de las fechas definitivas de la tradicional NASCAR. Todas las cadenas norteamericanas forman parte del menú, las que se fundaron a mediados del siglo pasado viajando de antena en antena como la NBC, ABC y CBS; las que se desarrollaron hacia finales de siglo en la época dorada del cable y el satélite directo al hogar como ESPN, FOX o TNT; y las de nueva creación a partir del auge del streaming: de mano en mano y rumbo a cualquier sitio. La nueva categoría permite a las clásicas competir personalizando su servicio, pero ofrece a los grandes poseedores de datos, como las compañías de telecomunicación; y a las grandes carteras de usuarios, como Facebook o Amazon; pertenecer al mercado deportivo cuyo mayor activo es la emoción del contenido en vivo con su enorme poder de penetración y fidelización. El peligro del streaming, es que atrae a fugaces pistoleros como DAZN: un llanero solitario que eligió un boxeador mexicano para conquistar el nuevo salvaje oeste.
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