La transición iniciará el 1 de diciembre
El hartazgo social que se vive en México orilló a la ciudadanía a votar por una causa común el 1 de julio pasado: el destierro del abuso y el exceso cometidos por un gobierno que no supo atender en tiempo, las innumerables demandas de una sociedad que ya no cree en un cambio sustancial y benéfico para la nación en su conjunto.
Aunado a ello, otro de los graves problemas que enfrenta el país es la corrupción que ha sido una de las causales que más resentimiento ha originado en todos los sectores sociales que han sido parte fundamental del desarrollo de México.
De ahí sin duda, inicia la formalidad para que México encuentre a la brevedad un destino sustentable que debe cifrarse en la erradicación del grave flagelo de la corrupción.
El menosprecio a las instituciones por parte de los ciudadanos, se debe a la falta de respeto, de credibilidad y certeza de quienes nos gobiernan, que no se ponen a pensar ni un momento en que la sociedad ya no cree en que México está en el mejor momento económico de su historia.
La serie de conflictos financieros que enfrentan los mexicanos, vienen arrastrándose desde hace más de cinco décadas cuando el sistema gubernamental dejó de cumplir con autenticidad los programas que antes se diseñaron para las clases más desprotegidas.
Por ello, a partir del 1 de diciembre próximo cuando Andrés Manuel López Obrador proteste como presidente de México, tendrá enfrente una gran responsabilidad que no se equilibrará con simples tesis que deberán ser formalizadas a través de programas, que sean el inicio de una nueva política económica y financiera que deberá incluir, cuando menos, a los más de 50 millones que viven en la pobreza extrema.
Y ya no hay tiempo para que se abra otro impasse que signifique el rezago económico de un país que está ávido de más y mejores oportunidades de un crecimiento real en sus finanzas públicas, que cada día que pasa se encaminan a un mundo que no tiene equilibrio ni un destino cierto para el futuro inmediato.
El régimen de López Obrador aún no inicia. Empero, ya se hacen pronósticos que en teoría iniciarán una nueva historia que querrán escribir muchos de los que votaron por el cambio político que detonó con la caída de un sistema político que da la apariencia y la debilidad de que no se defenderá a ningún precio. Qué pena.
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