La reflexión y el ‘running’
La reflexión supone un proceso mental que nos proporciona la capacidad de pensar sobre nuestras operaciones mentales como la percepción, las dudas, las creencias o los razonamientos, así como sobre nuestros actos. Podría decirse que, en la medida en que reflexionamos sobre nuestro mundo, tomamos decisiones más conscientes sobre cómo nos relacionamos con éste. Ahora bien, si hablamos del running, ¿para qué reflexionar al respecto?
De entrada, porque reflexionar sobre los porqués nos orientan a una práctica como correr, irán indicando qué coordenadas seguir en función a nuestros objetivos. Es decir, que la solución no sea correr por correr, sino correr por algún motivo o de una manera bien específica. Sobre todo en esta época donde encontramos un discurso que nos orienta al “siempre un poco más” que puede no ser beneficioso en nuestro caso singular. A veces, cuando corremos, creemos que nuestro cuerpo puede dar más y lo forzamos a un trabajo que lo lastima o nos ponemos límites mentales cuando aún nuestro cuerpo, con su bondad, nos permitiría seguir. Pensar concienzudamente en lo anterior nos permite despejar algunas cosas sobre nuestra posición subjetiva al correr y hacerlo desde un lugar entonces más cómodo, en el sentido de que se haga de uno a uno. Cuando corremos, voluntaria o involuntariamente, hacemos lazo con otros corredores y con los discursos que atraviesan esta práctica. Al no reflexionar sobre las cosas que se promueven, sobre lo que se dice y lo que no se dice de correr, es muy probable que repliquemos un discurso repitiendo en eco, sin que comprometamos un ápice de nuestras propias creencias en el mismo. De esto, la complicación radicaría en la especularidad que sostendría las relaciones que como corredores establecemos con otros corredores y con los no corredores. Quizá ahí podamos leer las problemáticas que surgen, sobre todo en las ciudades mexicanas, donde la población enfurece cuando se realizan cierres viales por tal o cual maratón o carrera. La reflexión, en este sentido, implica reconocer que correr es también un uso político del cuerpo y de los espacios. Entonces, diríamos, en la medida en que nos proporcionemos la posibilidad de conocer y reconocer nuestros procesos, tanto subjetivos como sociales al correr, podamos relacionarnos de maneras distintas, mucho más amenas, con nosotros mismos, con los otros y con el running.
MICHAEL GARCÍA VILLA
Psicólogo,
Twitter: @michneurotico