Paul McCartney se reencuentra con su historia en el cruce de Abbey Road
Portada de «Abbey Road»Su nuevo disco, «Egypt Station», no saldrá a la venta hasta el 7 de septiembre, pero el de Liverpool lleva ya un par de meses caldeando su retorno y despachando novedades entre suculentas tajadas de nostalgia. Así, si a mediados de junio aprovechó la presentación de dos nuevas canciones, «I Don’t Know» y «Come On To Me», para protagonizar una edición especial del «Carpool Karaoke» de James Corden, en la que paseaba por Penny Lane, visitaba la casa de Liverpool en la que se crió y remataba la jornada con un concierto sorpresa en un pub de la ciudad inglesa, el lunes volvió a azuzar la mitología beatlemaniaca dejándose fotografiar en el legendario paso de cebra de Abbey Road.
The iconic @PaulMcCartney took a familiar stroll almost 49 years to the day on his way to the Studios yesterday. Discover what he's been up to very soon. Video courtesy of @MaryaMcCartney. pic.twitter.com/iTcV9tFC4c— Abbey Road Studios (@AbbeyRoad)
24 de julio de 2018Un detalle aparentemente trivial si no fuera porque el músico reproducía, 49 años después y en solitario, la icónica fotografía que Ian McMillan realizó el 8 de agosto de 1969. Una imagen que serviría para ilustrar la portada de «Abbey Road», último disco que los Beatles grabaron juntos -las sesiones «Let It Be», el último que publicaron, fueron registradas meses antes- y que acabaría convirtiendo ese cruce del noroeste de Londres en lugar de peregrinación obligada para los seguidores de la banda británica. Tanto es así que el propio McCartney repitió localización para ilustrar la carátula de «Paul Is Live», álbum en directo que lanzó en 1993.
De hecho, en aquella ocasión el exbeatle regresó al cruce no tanto para reencontrarse con la historia como para burlarse de esa oscura (y absurda) teoría que sugería que la portada de «Abbey Road» era un mensaje cifrado para comunicar que Paul había muerto. Y es que, tal y como circuló durante años, la imagen de la portada sería en realidad la de un séquito funerario, con John encarnando al clérigo, Ringo al agente funerario, George al enterrador y Paul, el único que iba descalzo, al finado.
Why did the Beatle cross the Abbey Road ????????♂️
Una publicación compartida de Mary McCartney (@maryamccartney) el 23 Jul, 2018 a las 5:45 PDT
El caso es que, casi cincuenta años después, ahí estaba McCartney, deslizádose en sandalias por un pedazo de historia del rock ante la atenta mirada de su hija, la fotógrafa Mary McCartney (y, por extensión, del millón largo de personas que ayer por la tarde ya habían visto el vídeo en Instagram), y regresando una vez más al lugar en el que se obraba la magia. No en vano, fue precisamente ahí, en los antiguos estudios de EMI ubicados al otro lado de la calle, donde los Beatles hicieron historia y donde el propio McCartney echó el resto en la que, aún hoy, está considerada su gran obra maestra: la cara B de, faltaría más, «Abbey Road».
En realidad, y como ya ocurrió con su aparición televisiva, todo tenía su razón de ser en un nuevo acto promocional: si McCartney estaba cruzando el paso de cebra era porque se dirigía a los estudios para ofrecer un concierto secreto, un show privado que aprovechó para presentar tres nuevas canciones -«Confidante», «Fuh You» y «Who You»- e interpretar ante un público formado por ganadores de un concurso y celebridades como Kylie Minogue, Orlando Bloom y Johnny Depp una veintena de himnos de los Beatles. Canciones como «A Hard Day’s Night», «Helter Skelter», «Love Me Do», «Lady Madonna» y, cómo no, «Get Back».