La irresponsabilidad es de Sánchez
Exigir responsabilidad al PP cuando su propio partido, tras haber apoyado la aplicación del artículo 155, se ha echado en brazos del independentismo a cambio de sus votos es una inmensa contradicción. Si Sánchez cree que con gestos, «diálogo» y la promesa de una reforma estatutaria que salte por encima de la Constitución el separatismo catalán va a aquietarse y contentarse, es que no ha calculado el riesgo de mostrarse sumiso con quienes quieren romper España. Lo mismo debe valer para la ofensiva puesta en marcha por el PNV junto a Bildu en busca de la «nación vasca», anexión de Navarra incluida. Muy al contrario de lo que sostiene Sánchez, olvida también que buena parte de las bases de su propio partido y relevantes barones regionales tienen un concepto de la unidad de España idéntico al que defienden el PP o Cs. Otra cosa es que su actual liderazgo haya servido para imponer un silencio cómplice entre unos dirigentes autonómicos que siempre defendieron la unidad de España en los mismos términos que los líderes del PP y de Ciudadanos. Lo demás es hacerse trampas al solitario, porque si alguien está actuando con irresponsabilidad para satisfacer a Podemos y al separatismo es el único presidente de nuestra democracia que gobierna con 84 escaños de 350. La muestra de su absoluta debilidad es la amenaza que profirió ayer el PDeCAT de dinamitar la legislatura de Sánchez, retirándole su apoyo en el Congreso. Quien se compromete con irresponsables, termina siendo un cooperador necesario de esa irresponsabilidad.