Conversar en la RAE
Vamos con otro cabreo (palabra admitida por la Academia). Tiene que ver con aquellos padres que llevan a sus hijos a una exposición de arte y luego les adoctrinan sobre la porquería que han visto. La anécdota en sí sucede a las puertas del Centro Botín de Santander; en sus salas una muestra dedicada a las esculturas de Miró; a la salida, el progenitor que despotrica como sumo pontífice de sus gustos. Nadie le ha pedido opinión: ni sus pupilos, que juguetean con el móvil, ni quienes nos ha tocado compartir unos segundos de nuestra pacífica vida a su lado. Y pienso, y digo yo, si no le gusta el arte
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¿para qué se gasta el dinero en estos menesteres? El plan alternativo: comprarse un helado y pasear por los jardines de Pereda y contemplar la bahía en familia. Todos tan felices.
No quiero encadenar cabreos. Me encanta que España, por estas fechas, se convierta en un festival
No quiero encadenar un cabreo detrás de otro. A la tercera apreciación, va la vencida. Me encanta que España, por estas fechas, se convierta en un festival de música, de literatura, de arte. De norte a sur, de este a oeste. En playa, montaña o desierto de asfalto. Se planta un escenario y danzad, danzad, malditos. Nunca imaginé que hubiera tantas bandas de música y músicos. Nunca supuse que existieran tantas literaturas por descubrir… Y cuanto más, mejor. Felices vacaciones a todos. Un consejo: hagan lo que más les guste. No se sientan obligados a pisar un museo o a leer un libro si no están seguros de lo que hacen.