Abuela, madre e hija de lince ocupando territorios aledaños en la Sierra de Andújar
En 2014, desde la web de Iberlince describían como «Granza» había tenido una camada de tres cachorros: los primeros bisnietos de «Sierpe». «Esta vieja hembra desapareció de su territorio un par de años después, quizás con más de 16 años de edad», apuntan los técnicos del citado programa de conservación.
En 2018, se ha confirmado un nuevo caso de filopatría matrilineal: una de las cachorras de «Granza» ha tenido su propia camada. Y, «Magarza», que así han nombrado a la hembra primeriza, está residiendo, precisamente, en el territorio desocupado de su bisabuela «Sierpe».
Para compensar estos comportamientos, los machos tienden a dispersarse y moverse más. De hecho, en dos de estos territorios ocupados por las hembras de lince aludidas se ha detectado una «permutación de los machos», quizás como «estrategia para mejorar la genética», apuntan desde Iberlince.
Los responsables del programa de conservación esperan que alguno de los nuevos cachorros de «Magarza» sea una hembra y que se quede por la Sierra de Andújar y tenga cachorros que perpetúen el linaje de estos linces.