El botón rojo
«Estamos bastante peor que en 2016 porque ya no tenemos a medio PSOE remando contra su propio líder, Susana está derrotada y nadie va a impedir a Sánchez que pacte con el nacionalismo. Y Rivera, que hasta ahora pensaba que le convenía esperar, no puede conformarse con un papel secundario en un momento tan crítico. Necesita cobrarse algo, una pieza que le dé protagonismo, y distanciarse de nosotros como si fuéramos material radiactivo».
«¿Que cómo acaba esto? Pues quiero pensar que el presidente no va a dejar, por convicción y por patriotismo, que Pedro asalte así el Gobierno. Y esto quiere decir lo que estás pensando: que si ve perdida la moción, si el PNV decide apoyarla y no queda más remedio, la desactivará pulsando el botón rojo, el que hace saltar al piloto en último extremo. Sí, la dimisión, a eso me refiero. Sería una convulsión brutal, que de todos modos conduciría a elecciones porque no habría modo de investir a un candidato subalterno. Pero en mi opinión, mejor que permitir un Gabinete socialpopulista apoyado por los separatistas y Podemos».
«De todos modos, antes tratará de sobrevivir por cualquier método y en cualquier caso. A los vascos tampoco les interesa una convocatoria electoral que diese alas a Cs; para ellos es mejor un Gobierno débil, quemado. Pero si deciden apoyar a Sánchez será porque éste les prometa una reforma soberanista del marco estatutario y eso, con el conflicto catalán abierto, es un asunto que afecta a la cuestión esencial del modelo de Estado. Creo que lo último que consentiría Mariano».
«Quizá estemos abocados a aceptar un fin de ciclo. Dar la batalla hasta donde se pueda en unos comicios adelantados con un liderazgo distinto. Nos pueden atizar de lo lindo, claro, pero si la alternativa fuese un Gobierno Frankenstein que deshaga todo lo construido… ¿tú no crees que apretar ese botón rojo sería el último gran servicio?».