El hombre que rescató al niño en París, un inmigrante que cruzó el Mediterráneo desde Libia
«Dejé Malí hace mucho tiempo. Crucé Niger, Burkina Faso. Atravesé el mar en un barco desde Libia y llegué a Italia», ha explicado Gassama al periodista Jean-Jacques Bourdin, recordando que en su embarcación iban «muchas personas» y que la experiencia fue «muy difícil». El joven alcanzó Francia en septiembre de 2017 y se instaló en un centro de acogida de Montreuil, una comuna situada al este de París. Allí vivió en el anonimato hasta su gesta del pasado sábado, cuando rescató a un niño de cuatro años a punto de caer desde el cuarto piso de un apartamento del distrito 18, en el norte de la capital. «Gracias a Dios, le salvé», se ha regocijado, afirmando que volvería, «por supuesto», a repetir su hazaña.
«No, no dudé», ha respondido Gassama a los periodistas de «BFM TV», donde ha sido entrevistado este lunes. «Cuando le cogí, le pregunté que por qué había hecho eso», ha añadido, sonriente, en referencia a las palabras que dirigió al niño después del rescate. Por su parte, los bomberos de París, que contarán con el joven en sus filas, han aplaudido su acción a través de Twitter: «El señor Mamadou Gassama comparte los valores de la brigada de bomberos de París. Estamos dispuestos a acogerle».
M. #MamoudouGassama partage les valeurs de la brigade de sapeurs-pompiers de Paris ???? Nous sommes prêts à l'accueillir ???????? https://t.co/enS8eIoHk9— Pompiers de Paris (@PompiersParis)
28 de mayo de 2018«Es un acto excepcional, un acto de heroísmo», ha afirmado Macron este lunes, durante su encuentro con el joven en el Palacio del Elíseo. Y ha añadido: «No podemos darle papeles a todos los que vienen de Malí, de Burkina. Cuando están en peligro se les da asilo, pero no por razones económicas. Pero en lo que a usted respecta, es un acto de valentía y de fuerza que ha admirado a todos». Ante esas palabras, y ante la concesión de la nacionalidad francesa, Gassama, visiblemente emocionado, ha respondido: «Me hace feliz porque es la primera vez que gano un trofeo así». En sus manos sostenía un diploma y una medalla en agradecimiento a su acto de «valor y de entrega», acometido a pesar de que ponía «su vida en peligro».