Palabras para ser escuchadas
El tercer día madrileño del Papa León estuvo dominado por el discurso en el Parlamento español.
No era la primera vez de un Pontífice. Wojtyła y Bergoglio en los años 1988 y 2014 habían hablado en Estrasburgo al europeo, Juan Pablo II en Polonia en 1999 y delante del italiano en 2002, luego Benedicto XVI en Westminster en 2010 y en el Bundestag de Berlín en 2011, finalmente el Papa Francisco en Washington en 2015; discursos de amplio alcance internacional.
Como el de Prevost en las Cortes, centrado en la concepción de la persona humana y abierto por las citas de Miguel de Cervantes y de Miguel de Unamuno.
León XIV recordó que con los Reyes Católicos, España «se enfrentó a responsabilidades históricas de alcance universal», tras el descubrimiento de «nuevos mundos e inmensas posibilidades en las relaciones entre los pueblos».
Comienza entonces una historia secular de luces y sombras, iluminada por la escuela de Salamanca que contribuye a formar «una conciencia jurídica y moral» nueva y permanente: sobre la responsabilidad de la autoridad y sobre el reconocimiento de cada ser humano «como sujeto de derechos y deberes».
Estos nuevos mundos hoy en día «se desarrollan en la tecnología, en la economía, en la biomedicina y en el universo digital, donde el poder humano alcanza ámbitos cada vez más delicados de la vida personal y social».
Como explica la encíclica reciente de León XIV, que insiste en la «dignidad inviolable de la persona humana» en todos sus aspectos y en cada momento de la vida.
Con palabras respetuosas de todos y que merecen ser escuchadas con el máximo respeto por todos, superando de esta manera las polarizaciones políticas y religiosas.